LA RAÍZ DE NATALIA LAFOURCADE

Desde el año 2000 hasta nuestros días han pasado muchas cosas y sobre todo, tiempo. Quince años han dado para vivir un efecto dos mil, ver caer las torres gemelas, cambiar dos veces de papa, ver abdicar al rey, ganar un mundial de fútbol y otros cientos de acontecimientos importantes. Pero muy pocos se acordarán de que en “el 2000 Marta era una lombriz” y que, quien cantaba ese tema, Natalia Lafourcade, apenas podía imaginar que los quince años que han pasado desde su primer éxito a el último han cambiado su pop envasado en madurez musical.

Parte de esa madurez viene del disco homenaje que hizo a Agustín Lara en la que un gran elenco de  artistas invitados mujer divinacompartía temas del prolífico compositor junto a Natalia. Mirar hacia atrás y trabajar con temas de los años treinta y cuarenta reflejan la profunda admiración de esta artista por los compositores patrios que no quiere que se pierdan en la memoria de sus paisanos.

Este disco recupera con la lírica de Natalia Lafourcade los empolvados temas en preciosas canciones recompuestas para esta generación. Farolito, Morir y renacer, Amor de mis amores, Oración Caribe, Piensa en mí o Aventurera, son algunos de los temas que componen Mujer Divina, la mujer en la que siempre pensó Agustín Lara en sus obras.

El último disco de Natalia Lafourcade, Hasta la raíz, es el mejor ejemplo de la madurez demostrada por esta artista. Poco o nada se parece su primer single en el 2000 al tema que da título al disco.

Hasta la raíz, la canción, marca los pasos apurados y exhaustos que se necesitan para ver todo ese paisaje onírico en el que habita la canción. Vives el tema hasta que éste te aparta con el cese de su ritmo y te devuelve a la realidad, sin palabras. Antes de huir engalana el ambiente con esos destellos de luz que ella tanto busca y que, para cuando quieras darte cuenta, está sonando Ya no te puedo querer.Hasta la raíz Tenue tema que aporta la melancolía de un amor irreconciliable que, sin duda, no puede ser mejor cantado. Para que sufrir es lo sumamente suave como para dejarse llevar por la levedad de las maracas que suenan de fondo.

Mención más que especial para Nunca es suficiente, que nos demuestra a una reivindicativa y sincera Natalia y que nos confirma que lo que estamos escuchando es majestuoso. El álbum en sí no abandona en ningún momento ese ambiente melancólico y nostálgico que nos envuelve en Te quiero ver y que despide al pasado con hermoso ritmo caribeño en Lo que construimos. Estoy lista se realza con notas de agradecimiento por lo vivido y sirven para recuperar las fuerzas suficientes para reconocer que en No más llorar hemos oído la madurez de Natalia Lafourcade.

Precioso disco que nos deja ver más allá de Natalia Lafourcade y que nos demuestra que es una gran artista reflejada en la preciosidad de las letras, el registro tan variado que puede abarcar y los ambientes que crean sus sonidos.

Hasta la raíz es sin duda el fruto de un gran trabajo y a que Natalia en el 2000 no era una lombriz, sino un gusano de seda que se ha convertido en mariposa y que, ahora, vuela.

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